sábado, 14 de octubre de 2023

El principio de todo...

    Todo comienza con un chico que desde muy pequeño se ha visto atraido por esas máquinas llamadas Ordenadores, como en la mayoría de los casos, pero aquí, como también en muchos casos, hablamos de la época en la que Internet era algo inexistente más allá de la ARPANet usada por el ejercito estadounidense y que era una total desconocida.


    Era una época en la que los ordenadores funcionaban con cintas de casette para cargar programas que uno mismo, o en mi caso mis padres por mi escasa edad, picaba código en lenguaje BASIC que se encontraba en libros y algunas publicaciones.

    Mi primer ordenador fue un MSX, un microordenador que salió al mercado en 1983, un año después de nacer yo y que mis padres adquirieron porque mi madre era bastante curiosa con este nuevo mundo que eran los Ordenadores, aunque en aquella época ni tenían ratón siquiera y se conectaban a una tele con un cable de antena.





    Con el tiempo fueron pasando por casa otros equipos como el Spectrum 128k o un Amstrad (éste estaba vetado para los niños, solo para trabajo) para terminar llegando el primer PC.



    Ésto ya era una superrevolución. un ordenador cuyo soporte de almacenamiento eran unos discos mágneticos cuadrados que cargaban en muy poco tiempo y sin los ruiditos a los que estaba acostumbrado con mi Spectrum, que tardaba como 10 mínutos mínimo en cargar cualquier cosa. 


    Además tenía un sistema que permitía crear, copiar, mover y eliminar ficheros con una sola tecla o un comando, pero eso si, había que andarse con muchísimo cuidado porque con nada aquello se estropeaba y costaba horrores volver a configurar.   Mi madre apredió a hacerlo gracias al hijo de una compañera de trabajo y a la cantidad de veces que yo me cargué el sistema por querer jugar y no saber como funcionaba aquello.




    Poco a poco iba uno aprendiendo a base de cagarla y volver a empezar, como nos habrá pasado a muchos, o arreglabas el desaguisado o el cacharro se pasaba días en la tienda y uno sin poder jugar ¿verdad?    

    Fue pasando el tiempo y aquello iba evolucionando, primero fue el x286, luego el x486 (nos saltamos el 386, no se podía comprar un ordenador de cada generación a los precios que estaban en ese momento) y luego otro gran salto, el ¡¡¡Pentium!!!

    Y aquí fue cuando empecé a "cacharrear", a desmontar y montar, ya que mis padres me consiguieron un x486 de segunda mano y poco a poco le fui cambiando componentes y actualizándolo.


    Seguro que este comienzo os suena, seguro que como yo habéis ido a "arreglar" el ordenador de casa de un amigo y habéis terminado rompiendo aún más eso que supuestamente íbais a arreglar, ¿verdad?  Es algo que es muy común en nuestro mundo y la gente que pensaba que éramos génios de los ordenadores creía que les íbamos a ahorrar un dineral porque éramos amigos o familia, en ocasiones les salía bien la jugada, pero eso era cuando ya habíamos aprendido algo de lo que pasaba, cuando nos tropezábamos con algo nuevo la cosa solía resultar bastante mal, pero lo gracioso es que volvían a llamar con el tiempo y así íbamos aprendiendo,a base de destrozar y volver a reparar el estropicio.

    Y bueno, en eso se basa ésto del pentesting, ¿no?  En aprender a romper algo para luego arreglarlo y que no lo vuelvan a romper.  Pues poco a poco vamos aprendiendo, y en eso vamos a estar, en aprender poco a poco, que ésto es un aprendizaje en espiral en el que hay que ir a un ritmo pausado, sin prisa, pero sin pausa, aprendiendo, practicando y afianzando conocimientos antes de ir al siguiente nivel de dificultad en el que los conocimientos no son solo más avanzados sino más extensos.

¡A por ello!